Salmo 97(96), 1-2, 5-6, 10-12
"El Señor Reina: Alegría para los Justos a la Luz de su Santidad"
“1 ¡El Señor reina! ¡Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables! 2 Nubes y tinieblas lo rodean, la justicia y el derecho son la base de su trono... 5 Las montañas se derriten como cera delante del Señor, delante del Dueño de toda la tierra. 6 Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria... 10 ¡Amen al Señor, todos sus fieles! El Señor protege a los que son leales y paga con creces a los soberbios. 11 Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón. 12 ¡Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre!”
Contexto
El Salmo 97 es un "salmo real" o "de entronización" que celebra la soberanía universal de Dios. Describe la manifestación majestuosa y temible de Dios como Rey y Juez. Ante su venida, la creación entera se conmueve y los ídolos son humillados. Los versículos seleccionados describen el júbilo de la creación por el reinado de Dios, la base de su trono en la justicia, la reacción de la naturaleza ante su presencia, y las consecuencias de este reinado para los fieles: protección, luz, alegría y un llamado a la alabanza.
Tema Central
El tema central es la celebración del reinado soberano de Dios, que se fundamenta en la justicia y el derecho. Este reinado trae alegría a toda la creación y tiene consecuencias directas para la humanidad: los fieles del Señor, que aman a Dios y odian el mal (v. 10a, no incluido, pero implícito), son protegidos, y para ellos amanece la luz y la alegría. Por lo tanto, son llamados a alegrarse y a alabar el santo Nombre del Señor.
Aplicación a nuestra actualidad
Este salmo nos invita a una fe gozosa y comprometida, fundamentada en la soberanía de un Dios justo y santo:
El Reinado de Dios, Motivo de Alegría Universal: "¡El Señor reina! ¡Alégrese la tierra...!". La noticia del reinado de Dios no es una amenaza, sino la mejor de las noticias. Que el universo esté gobernado por un Dios justo y bueno es la fuente última de nuestra alegría y nuestra esperanza.
Un Reinado Basado en la Justicia: "La justicia y el derecho son la base de su trono". El poder de Dios no es arbitrario ni caprichoso. Su gobierno está fundamentado en la justicia perfecta. En un mundo donde a menudo vemos el abuso de poder y la injusticia, esta verdad es un ancla firme para nuestra esperanza de que la justicia final prevalecerá.
La Creación como Testigo: "Las montañas se derriten como cera... Los cielos proclaman su justicia...". La naturaleza misma es un testimonio del poder y la justicia de su Creador. Esta visión nos invita a contemplar la creación con ojos de fe, viendo en ella un reflejo de la majestad de Dios.
Una Exhortación Moral: Amar al Señor, Odiar el Mal: Aunque no está en la selección, el v. 10a dice "Ustedes, los que aman al Señor, odien el mal". El salmo conecta directamente la alabanza a Dios con un compromiso ético. Amar a Dios implica necesariamente rechazar y odiar el mal. No podemos pretender alabar a Dios y al mismo tiempo ser complacientes con la injusticia, el odio o el pecado.
Luz y Alegría para los Justos: "Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón". Esta es una hermosa promesa. Para aquellos que se esfuerzan por vivir en rectitud y fidelidad a Dios, incluso en medio de las "tinieblas" del mundo o de las pruebas personales, Dios promete hacer amanecer su luz y su alegría. La santidad y la alegría están intrínsecamente unidas.
La Alabanza como Respuesta: "¡Alégrense, justos, en el Señor y alaben su santo Nombre!". La conclusión del salmo es una llamada a la acción. La respuesta adecuada al reinado justo de Dios, a su protección y a la luz que nos da, es la alegría y la alabanza. Nuestra alegría no debe estar en las circunstancias, sino "en el Señor" mismo, y nuestra alabanza debe estar dirigida a su "santo Nombre", reconociendo su trascendencia y su bondad.
Este salmo nos llama a vivir con la alegría y la seguridad que provienen de sabernos bajo el reinado de un Dios justo, poderoso y santo. Nos invita a un compromiso de vida que ame el bien y odie el mal, y a encontrar nuestra felicidad más profunda en la alabanza a su santo Nombre.
Preguntas para la reflexión
¿De qué manera la verdad de que "el Señor reina" me da alegría y esperanza en mi vida diaria, especialmente cuando me enfrento a situaciones de desorden o injusticia?
¿Cómo puedo yo hoy basar mis decisiones y acciones en la "justicia y el derecho", que son el fundamento del trono de Dios?
¿Me comprometo activamente a "odiar el mal" como una consecuencia de mi "amor al Señor"?
¿Confío en que, incluso en mis momentos de oscuridad, Dios puede hacer "amanecer la luz" para mí, si me mantengo en el camino de la justicia?
¿Mi alegría se fundamenta "en el Señor" mismo, o depende demasiado de las circunstancias externas? ¿Cómo puedo crecer en esa alegría que nace de la fe?
Oración
¡El Señor reina! Nos alegramos en Ti, Señor, y alabamos tu santo Nombre. Tú eres el Altísimo sobre toda la tierra, y la justicia y el derecho son la base de tu trono. Ayúdanos, a los que te amamos, a odiar el mal. Haz amanecer tu luz en nuestras vidas y llena nuestros corazones rectos de alegría. Que, protegidos por Ti, podamos siempre alegrarnos en tu presencia y glorificar tu santidad. Amén.