Eclesiástico 48, 1-4. 9-11
"Elías el Profeta: Fuego y Celoso Amor por la Ley de Dios"
1 Entonces apareció el profeta Elías, como un fuego, su palabra ardía como una antorcha. 2 Él atrajo sobre ellos el hambre, y con su celo disminuyó su número. 3 Con la palabra del Señor cerró el cielo, y también hizo caer fuego tres veces. 4 ¡Qué glorioso eres, Elías, por tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? 9 Elías fue arrebatado en un torbellino de fuego, en un carro de caballos de fuego. 10 De ti está escrito que en los tiempos futuros aplacarías la ira antes de que estallara, que harías volver el corazón de los padres a los hijos y restablecerías las tribus de Jacob. 11 ¡Felices los que te vieron y se durmieron en el amor! ¡También nosotros viviremos con certeza!
Contexto
Este pasaje forma parte del libro del Eclesiástico (o Sirácida), que es una colección de sabiduría escrita alrededor del año 180 a.C. El autor, Jesús Ben Sira, rinde homenaje a las grandes figuras de la historia de Israel. Aquí se exalta a Elías, uno de los profetas más importantes y dramáticos del Antiguo Testamento. Se describe su poder milagroso ("como un fuego, su palabra ardía"), su celo por la Ley de Dios, su capacidad para cerrar el cielo y hacer caer fuego. Se narra su arrebatamiento al cielo en un carro de fuego, y se profetiza su retorno antes del "día del Señor" para reconciliar a las familias y restablecer a Israel, culminando con una bienaventuranza para quienes lo vieron y para aquellos que tienen la certeza de vivir en el amor de Dios.
Tema Central
El tema central es la exaltación del profeta Elías, descrito como un "fuego" y con "palabra que ardía", destacando su poder milagroso, su celo por la Ley y su capacidad para cerrar el cielo y hacer caer fuego. Se narra su arrebatamiento al cielo en un "torbellino de fuego", y se profetiza su retorno en el futuro para aplacar la ira, reconciliar a las familias y restablecer a Jacob. El texto culmina con una bienaventuranza para los que lo vieron y para los que tienen la certeza de vivir en el amor.
Aplicación a nuestra actualidad
La figura de Elías, "como un fuego, su palabra ardía como una antorcha", nos presenta un modelo de profeta y de creyente apasionado. En un tiempo donde la fe a veces se vuelve tibia o se diluye, la descripción de Elías nos interpela: ¿mi fe arde como un fuego? ¿Mi palabra, cuando hablo de Dios, tiene el ardor de una antorcha que ilumina y transforma? Nos invita a un celo por la verdad y por la justicia que provenga de un profundo amor por Dios.
El poder de Elías, que "atrajo sobre ellos el hambre", "cerró el cielo" y "hizo caer fuego tres veces", nos recuerda que Dios actúa a través de sus siervos fieles con una fuerza que trasciende lo humano. No es para buscar poderes sobrenaturales por sí mismos, sino para reconocer que la acción de Dios en nuestras vidas y a través de nosotros puede ser poderosa y transformadora. Nos desafía a creer en la capacidad de Dios para intervenir en las situaciones más desesperadas, incluso en aquellas que parecen "cerrar el cielo" a toda esperanza.
El relato del arrebatamiento de Elías en "un torbellino de fuego, en un carro de caballos de fuego", es una imagen de la especial predilección de Dios por sus fieles. Y la profecía de su retorno para "aplazar la ira antes de que estallara, que harías volver el corazón de los padres a los hijos y restablecerías las tribus de Jacob", es un mensaje de reconciliación y restauración. En un mundo donde las relaciones familiares están a menudo rotas, donde hay ira y división, esta profecía nos invita a trabajar activamente por la reconciliación, a ser constructores de puentes y pacificadores. Nos desafía a ser instrumentos para "volver el corazón" de unos a otros, sabiendo que Elías (o el "espíritu de Elías") actúa para preparar el camino del Señor. Finalmente, la bienaventuranza: "¡Felices los que te vieron y se durmieron en el amor! ¡También nosotros viviremos con certeza!", nos da una esperanza de vida eterna y de unión en el amor de Dios. Nos invita a vivir de tal manera que, al final de nuestros días, podamos "dormirnos en el amor" y vivir con la certeza de la resurrección.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo se manifiesta en mi vida el "fuego" y el "celo" por la palabra y la ley de Dios, como en el profeta Elías?
¿Qué situaciones de "cielo cerrado" o de "hambre" espiritual estoy experimentando o veo a mi alrededor, y cómo me anima este texto a confiar en la intervención de Dios?
¿De qué manera puedo ser un instrumento de reconciliación, ayudando a "volver el corazón de los padres a los hijos" y a restablecer la unidad en mi entorno?
¿Qué significa para mí la certeza de que "también nosotros viviremos con certeza" si vivimos en el amor de Dios?
¿Cómo esta lectura me inspira a una fe más ardiente, a una palabra más profética y a un mayor compromiso con la justicia y la reconciliación?
Oración
Dios de fuego y de amor, te damos gracias por el profeta Elías, cuyo celo y palabra ardían como una antorcha. Concede que nuestra fe también sea un fuego que transforme y que nuestra palabra anuncie tu verdad. Que seamos instrumentos de reconciliación en un mundo dividido, volviendo los corazones de unos a otros. Y que, viviendo en tu amor, tengamos la certeza de la vida eterna. Amén.