Salmo 106 (105), 6-7a. 19-22
"La Memoria Olvidadiza y el Intercambio Fatal"
(6) Hemos pecado como nuestros padres, cometimos faltas e hicimos el mal. (7) Nuestros padres, en Egipto, no comprendieron tus maravillas. (19) Fabricaron un ternero en el Horeb, se postraron ante un metal fundido: (20) cambiaron a su Gloria por la imagen de un buey que come pasto. (21) Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, (22) maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo.
Este salmo es una confesión de culpa nacional. Los versículos seleccionados conectan directamente con la lectura de 1 Reyes que vimos anteriormente: el pecado de Jeroboam no fue una novedad, sino la repetición del drama del Sinaí (Horeb).
El salmista utiliza una ironía punzante en el v. 20: describe el pecado no solo como una desobediencia, sino como un pésimo negocio. El pueblo cambió a la "Gloria" (el Dios vivo, infinito y todopoderoso) por la figura de un animal que, lejos de ser un dios, depende de algo tan básico como el pasto para sobrevivir. Es el absurdo de cambiar al Creador por una criatura muda y limitada.
La ingratitud nacida del olvido. El pecado aquí no es ignorancia (ellos vieron los milagros), sino falta de "comprensión" y de memoria. Al olvidar lo que Dios hizo en el pasado (Egipto, Mar Rojo), pierden la confianza en lo que Dios puede hacer en el presente.
Este salmo nos invita a un examen de conciencia sobre nuestra propia "memoria espiritual":
El pecado como herencia y repetición (v. 6): "Pecamos como nuestros padres". A menudo repetimos patrones familiares o sociales de falta de fe. Reconocer que somos parte de una humanidad frágil nos ayuda a ser más humildes y a buscar la ayuda de Dios con más urgencia.
El "cambio" absurdo (v. 20): Hoy seguimos cambiando nuestra "Gloria" (nuestra dignidad de hijos de Dios, nuestra paz interior, nuestra integridad) por "bueyes que comen pasto" (bienes materiales que se acaban, prestigio efímero, placeres que no llenan). ¿Qué intercambio estoy haciendo hoy en mi vida?
El peligro de la amnesia espiritual (v. 21): El olvido es la raíz de la idolatría. Cuando dejamos de dar gracias por las bendiciones recibidas, empezamos a creer que lo que tenemos es solo fruto de nuestro esfuerzo o de la suerte, y ahí es donde nacen los falsos dioses.
La maravilla ignorada: Dios sigue haciendo "portentos" en nuestra vida, pero a veces "no los comprendemos" por estar distraídos con lo inmediato. Detenerse a recordar nuestra propia historia de salvación es el mejor antídoto contra la angustia.
Si hiciera hoy una lista de las "maravillas" que Dios ha hecho en mi vida, ¿cuántas recordaría?
¿Hay algún "becerro de oro" (una seguridad falsa o un vicio) al que le estoy dando el lugar que le corresponde a Dios?
¿Me siento identificado con ese "hemos pecado como nuestros padres" o me creo superior a quienes fallaron en el pasado?
Señor, Dios de nuestra salvación, te pedimos perdón por nuestra mala memoria. Perdón por las veces en que hemos cambiado tu amor y tu paz por cosas que no pueden saciarnos. Abre nuestros ojos para comprender tus maravillas en nuestro día a día. Ayúdanos a no olvidar nunca que Tú nos has liberado de nuestras esclavitudes, para que nuestro corazón se mantenga firme en la gratitud y no se desvíe tras falsos dioses. Amén.