Salmo 118 (117), 1-2. 16-17. 22-23
"La piedra desechada es ahora la piedra angular: El canto de victoria del Resucitado"
1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 2 Que lo diga el pueblo de Israel: ¡es eterno su amor! 16 La mano del Señor es sublime, la mano del Señor hace proezas. 17 No moriré, sino que viviré para proclamar las hazañas del Señor. 22 La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. 23 Esto ha sido hecho por el Señor y es una maravilla a nuestros ojos.
Este es el último de los salmos del Hallel (cantos de alabanza) y es, por excelencia, el Salmo de la Resurrección. En el contexto original, era un canto procesional de acción de gracias tras una victoria militar o una liberación nacional. Sin embargo, para los cristianos, este salmo cobra su sentido pleno en la mañana de Pascua. La "piedra desechada" representa a Jesús, rechazado por las autoridades y crucificado, a quien Dios ha transformado en el cimiento (la piedra angular) de una nueva humanidad.
El triunfo de la vida sobre la muerte y el cambio de lógica de Dios. El tema principal es que Dios no elige lo que el mundo considera "exitoso" o "fuerte", sino que exalta lo que ha sido descartado. El versículo 17 ("No moriré, sino que viviré") es el grito de victoria de Cristo saliendo del sepulcro, pero también el de todo creyente que confía en el poder de la "mano del Señor".
Este salmo es una inyección de esperanza para quienes se sienten derrotados o menospreciados por las estructuras del mundo actual.
La lógica de los constructores: Hoy en día, los "constructores" (la economía, la moda, el éxito social) a menudo desechan a personas por su edad, su salud, su origen o sus fracasos. El salmo nos asegura que Dios toma precisamente esos "desechos" para convertirlos en piezas fundamentales de su plan.
No moriré, sino que viviré: Esta no es una negación de la muerte física, sino una afirmación de la vida con propósito. Aplicar esto hoy es decidir que, a pesar de las crisis, el dolor o la depresión, no nos dejaremos morir en vida, sino que seguiremos adelante para "proclamar las hazañas del Señor".
Es eterno su amor: El salmo empieza y termina con esta certeza (Jésed en hebreo). En un mundo de amores líquidos y pasajeros, la fidelidad de Dios es la única roca constante.
Maravilla a nuestros ojos: A veces estamos tan acostumbrados a lo negativo que dejamos de ver los milagros cotidianos. La resurrección es la "maravilla" que nos permite ver la vida con ojos nuevos, encontrando esperanza donde otros solo ven un final.
¿En qué momento de tu vida te has sentido como una "piedra desechada" (ignorado, rechazado o fracasado)? ¿Puedes ver hoy cómo Dios ha usado esa experiencia para fortalecerte?
¿Qué "hazaña del Señor" podrías proclamar hoy en tu vida personal? ¿Qué bien ha hecho Dios por ti últimamente?
¿Qué significa para ti, en medio de tus dificultades, repetir la frase: "No moriré, sino que viviré"?
¿Eres capaz de confiar en que el amor de Dios es "eterno", incluso cuando tus sentimientos o las circunstancias parecen decir lo contrario?
Señor Dios, te damos gracias porque eres bueno y porque tu amor no tiene fin. Gracias por Jesús, la piedra angular que sostiene nuestra fe y nuestra esperanza. Cuando nos sintamos derrotados o descartados, recuérdanos que tu mano hace proezas y que Tú tienes el poder de sacar vida de la muerte. Danos la alegría de la resurrección para que podamos vivir cada día proclamando tus maravillas. Amén.