Salmo 145 (144), 1. 9-13ab
"La Grandeza de Dios: Bondad Universal, Misericordia y Fidelidad de su Reino"
1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente y para siempre. 9 El Señor es bueno con todos y su compasión se extiende sobre todas sus criaturas. 10 Que todas tus obras te den gracias, Señor, y que tus fieles te bendigan. 11 Que proclamen la gloria de tu reino y anuncien tu poder, 12 para que todos los hombres conozcan tus proezas y la gloria y el esplendor de tu reino. 13a Tu reino es un reino para todos los siglos, y tu dominio permanece por todas las generaciones.
Contexto
Este salmo es un himno de alabanza a Dios, que exalta su grandeza y sus atributos. El salmista se compromete a bendecir el Nombre del Señor eternamente. Se destaca la bondad universal de Dios ("bueno con todos") y su compasión hacia "todas sus criaturas". La creación entera y los fieles son invitados a dar gracias y proclamar la gloria y el poder del Reino de Dios, que es eterno y se extiende por todas las generaciones. Es un salmo que celebra la realeza de Dios y su amor misericordioso sobre todo lo existente.
Tema Central
El tema central es la exaltación de la grandeza de Dios como Rey y la proclamación de su bondad universal y compasión hacia todas sus criaturas. Se invita a toda la creación y a los fieles a dar gracias y anunciar el poder y la gloria de su Reino, que es eterno ("para todos los siglos") y su dominio permanece por todas las generaciones.
Aplicación a nuestra actualidad
La declaración "Te exaltaré, mi Dios, mi Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente y para siempre" es una invitación a una adoración profunda y constante. En un mundo que a menudo exalta a ídolos pasajeros (fama, riqueza, poder), este salmo nos llama a poner a Dios en el centro de nuestra existencia, reconociéndolo como nuestro verdadero Rey. Nos interpela: ¿exalto a Dios en mi vida? ¿Mi "nombre" o el "Nombre" de Dios es lo que busco bendecir?
La afirmación "El Señor es bueno con todos y su compasión se extiende sobre todas sus criaturas" es un recordatorio fundamental de la naturaleza de Dios. En un mundo donde la bondad y la compasión a menudo parecen escasas, este versículo nos asegura que Dios es intrínsecamente bueno y misericordioso, no solo con un grupo selecto, sino con "todas sus criaturas". Esto nos invita a contemplar la bondad de Dios en la naturaleza, en las personas que nos rodean, y a confiar en su compasión incluso cuando no la percibimos. Nos desafía a reflejar esa bondad y compasión en nuestras propias vidas, extendiéndola a todos sin distinción.
Finalmente, la invitación a que "todas tus obras te den gracias, Señor, y que tus fieles te bendigan", y a "proclamar la gloria de tu reino y anunciar tu poder", nos habla de nuestra vocación como creyentes. Somos llamados a ser testigos de la grandeza de Dios, a dar a conocer sus "proezas" y el "esplendor de su reino" para que "todos los hombres conozcan" su poder. La certeza de que "Tu reino es un reino para todos los siglos, y tu dominio permanece por todas las generaciones" nos da una esperanza inquebrantable. Nos invita a trabajar por el establecimiento de este Reino eterno, sabiendo que nuestros esfuerzos no son en vano y que la justicia y el amor de Dios prevalecerán. Nos desafía a vivir con la conciencia de que somos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos, llamados a anunciar la eterna soberanía de Dios.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo puedo "exaltar a Dios, mi Rey" en mi vida diaria y "bendecir su Nombre eternamente y para siempre"?
¿De qué manera la verdad de que "El Señor es bueno con todos y su compasión se extiende sobre todas sus criaturas" transforma mi visión del mundo y mi trato hacia los demás?
¿Cómo puedo hacer que mis "obras" den gracias al Señor y que mi vida sea un testimonio de su gloria?
¿Qué significa para mí "proclamar la gloria de tu reino y anunciar tu poder" en mi entorno, y cómo puedo hacerlo de manera efectiva?
¿Qué consuelo y qué desafío me presenta la certeza de que el "reino de Dios es un reino para todos los siglos, y su dominio permanece por todas las generaciones"?
Oración
Te exaltamos, mi Dios y mi Rey, y bendecimos tu Nombre eternamente. Gracias porque eres bueno con todos y tu compasión se extiende sobre todas tus criaturas. Que todas tus obras te den gracias, y que nosotros, tus fieles, te bendigamos. Ayúdanos a proclamar la gloria de tu Reino y a anunciar tu poder, para que todos conozcan tus proezas. Que vivamos bajo la certeza de que tu dominio permanece por todas las generaciones. Amén.