Salmo 146 (145), 6-10
"Dios de los Oprimidos: Fiel, Justo y Rey Eterno que Sostiene a los Humildes"
6 Él es el que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que contienen; el que se mantiene fiel para siempre, 7 el que hace justicia a los oprimidos, el que da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos, 8 el Señor abre los ojos de los ciegos, el Señor endereza a los que están encorvados, el Señor ama a los justos. 9 El Señor protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, y tuerce el camino de los malvados. 10 El Señor reinará eternamente, tu Dios, Sion, por todas las generaciones.
Contexto
Este salmo es un himno de alabanza que exalta a Dios por su fidelidad, justicia y su especial cuidado por los más vulnerables y oprimidos. Después de advertir contra la confianza en los príncipes humanos, el salmista dirige su alabanza al Señor, el Creador de todo, que se mantiene "fiel para siempre". Se enumeran sus acciones: hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos, libera a los cautivos, abre los ojos de los ciegos, endereza a los encorvados, ama a los justos, protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, y frustra los planes de los malvados. El salmo culmina con la proclamación de la realeza eterna de Dios sobre Sion y sobre todas las generaciones.
Tema Central
El tema central es la exaltación de Dios como Creador y como el único en quien confiar, destacando su fidelidad eterna y su justicia compasiva. Se le alaba por sus acciones concretas en favor de los oprimidos: hace justicia, da pan a los hambrientos, libera a los cautivos, abre los ojos a los ciegos, endereza a los encorvados, ama a los justos, protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda. Se proclama que el Señor "reinará eternamente" y por todas las generaciones.
Aplicación a nuestra actualidad
La descripción de Dios como "el que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que contienen; el que se mantiene fiel para siempre", nos invita a poner nuestra confianza en el Creador, el único digno de nuestra adoración. En un mundo donde a menudo la fidelidad escasea y las promesas se rompen, la certeza de que Dios "se mantiene fiel para siempre" es un ancla para nuestra esperanza. Nos interpela: ¿en quién deposito mi confianza más profunda? ¿Reconozco a Dios como el Creador y el fiel que cumple sus promesas?
La enumeración de las acciones de Dios en favor de los oprimidos es una poderosa declaración de su carácter y una fuente de esperanza: "el que hace justicia a los oprimidos, el que da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos, el Señor abre los ojos de los ciegos, el Señor endereza a los que están encorvados, el Señor ama a los justos. El Señor protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, y tuerce el camino de los malvados." Esto es el corazón del Evangelio. En un mundo lleno de injusticias, pobreza, opresión, enfermedades, marginalización y maldad, este salmo nos recuerda que Dios está activamente del lado de los vulnerables. Nos desafía a alinearnos con el corazón de Dios, a ser sus manos y sus pies para "hacer justicia", "dar pan", "liberar", "abrir los ojos", "enderezar", "proteger" y "sostener" a aquellos que lo necesitan. Nos interpela: ¿mi vida refleja el amor de Dios por los oprimidos y los vulnerables? ¿Soy un instrumento de su justicia y compasión?
Finalmente, la proclamación "El Señor reinará eternamente, tu Dios, Sion, por todas las generaciones", nos da la certeza de la soberanía inquebrantable de Dios. A pesar de las vicisitudes de la historia y los reveses de la vida, el Reino de Dios es eterno. Nos invita a vivir con la confianza de que, al final, la justicia y el amor de Dios prevalecerán. Nos desafía a vivir como ciudadanos de este Reino eterno, proclamando su reinado con nuestras vidas y nuestras acciones.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo se manifiesta en mi vida y en el mundo la fidelidad de Dios como Creador y Protector?
¿Qué significa para mí que Dios "hace justicia a los oprimidos" y "da pan a los hambrientos", y cómo esto me impulsa a actuar?
¿De qué manera puedo ser un instrumento de Dios para "liberar a los cautivos", "abrir los ojos de los ciegos" o "sostener al huérfano y a la viuda" en mi entorno?
¿Qué ceguera o encorvamiento (físico o espiritual) necesito que Dios sane y enderece en mí?
¿Cómo la certeza de que "El Señor reinará eternamente" me da esperanza y me impulsa a vivir mi fe con mayor compromiso y confianza?
Oración
Dios Todopoderoso y fiel, te alabamos porque eres el Creador del cielo y de la tierra, y te mantienes fiel para siempre. Gracias porque haces justicia a los oprimidos, das pan a los hambrientos y liberas a los cautivos. Abre nuestros ojos, endereza nuestros pasos y haz que nuestro corazón ame la justicia. Concede que seamos instrumentos de tu compasión para proteger a los extranjeros, sostener al huérfano y a la viuda. Que tu Reino eterno se manifieste en nosotros y a través de nosotros. Amén.