Salmo 34 (33), 4-7. 16-19
"El Grito del Pobre y la Cercanía de Dios"
Este salmo es un testimonio vibrante de alguien que ha pasado por el peligro y ha experimentado la liberación. No es una teoría sobre Dios, sino un canto nacido de la experiencia. El salmista invita a otros a unirse a su alabanza, asegurando que Dios no es indiferente al sufrimiento humano.
El salmista no quiere alabar solo: "Engrandezcan conmigo al Señor, ensalcemos todos su Nombre".
La liberación del miedo: El autor confiesa que buscó al Señor en un momento de terror y Dios lo libró de todos sus temores. A menudo, el miedo es una prisión más fuerte que la circunstancia externa, y Dios actúa primero liberando el interior.
"Miren hacia él y quedarán radiantes". Hay una transformación física y anímica en quien confía en Dios:
Sin vergüenza: El que se acerca a Dios no sale humillado.
El "Pobre" que grita: En la Biblia, el "pobre" (pauper) es quien sabe que no tiene más defensa que Dios. Su grito no cae al vacío; el Señor lo escucha y lo salva de sus angustias.
El salmo utiliza imágenes antropomórficas para describir la atención divina:
Ojos y Oídos: Dios está en estado de "alerta" hacia los justos. Su atención es personalizada.
El contraste: El rostro del Señor se aparta de los que hacen el mal. No es que Dios deje de amar, sino que el malvado se sitúa en una frecuencia donde la luz de Dios no puede entrar.
Estos son, quizás, los versículos más consoladores de todo el Salterio:
"El Señor está cerca de los que tienen el corazón roto": Dios no espera a que estemos "curados" para acercarse. Su lugar preferido es la herida humana.
"Salva a los de espíritu hundido": Cuando ya no nos quedan fuerzas ni para esperar, ahí es donde la salvación de Dios actúa con más fuerza.
Radiar, no solo reflejar: En un mundo lleno de rostros apagados por la ansiedad o el estrés, el salmo nos invita a mirar a Dios para que nuestra cara "quede radiante". Nuestra paz puede ser un testimonio silencioso para otros.
El valor del grito: A veces pensamos que para orar debemos estar calmados y usar palabras elegantes. El salmista nos dice que Dios responde al "grito". La oración desesperada y honesta es música para los oídos de Dios.
La teología del "corazón roto": Si hoy te sientes destrozado, no pienses que Dios te ha abandonado. Al contrario, según el v. 19, estás en la posición perfecta para experimentar Su cercanía más íntima.
¿Qué miedos necesito que el Señor me quite hoy para que mi rostro vuelva a estar "radiante"?
¿Me he sentido alguna vez con el "corazón roto" y he podido percibir la cercanía de Dios, o me he cerrado en mi dolor?
¿Quién a mi alrededor tiene hoy el "espíritu hundido" y necesita que yo sea un reflejo de esa cercanía de Dios?
Señor, gracias porque nunca eres sordo al grito de los que sufren. Te pedimos hoy por todos los que tienen el corazón roto y sienten que sus fuerzas se agotan. Míranos con amor y quita de nosotros todo temor que nos paralice. Que al mirarte, nuestra vida se llene de tu luz y podamos ser testigos de que Tú siempre escuchas y salvas al pobre. Amén.