Salmo 72 (71), 1-2. 12-13. 18-19
"El Rey Justo: Defensor de los Débiles y Digno de Eterna Alabanza"
1 ¡Dios mío, da tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey! 2 Que él gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad. 12 Porque él librará al pobre que suplica, y al oprimido que no tiene quien lo socorra. 13 Se apiadará del débil y del indigente, y salvará la vida de los pobres. 18 ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas! 19 ¡Bendito sea su Nombre glorioso para siempre, y que toda la tierra se llene de su gloria! ¡Amén! ¡Amén!
Contexto
Este salmo es una oración por el rey, pidiendo a Dios que le otorgue justicia y equidad para gobernar. Es una plegaria por un monarca ideal que, lejos de oprimir, se convierte en el defensor de los más vulnerables: el pobre que suplica, el oprimido sin socorro, el débil y el indigente. La oración describe un reinado de compasión y salvación, que prefigura el reinado mesiánico de Cristo. El salmo culmina con una doxología, una alabanza a Dios de Israel que hace maravillas y cuyo Nombre glorioso se espera que llene toda la tierra.
Tema Central
El tema central es la oración por un rey justo que, dotado de la justicia y el juicio de Dios, gobierne al pueblo con equidad. Se enfatiza su rol como defensor de los vulnerables: el pobre, el oprimido, el débil y el indigente, a quienes librará y salvará. El salmo concluye con una alabanza ferviente al Señor, Dios de Israel, por sus maravillas, deseando que su Nombre glorioso llene toda la tierra.
Aplicación a nuestra actualidad
La invocación "¡Dios mío, da tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey! Que él gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad" es una oración atemporal por el buen gobierno. En cualquier sociedad, la necesidad de líderes que actúen con justicia y equidad es fundamental. Nos interpela: ¿soy yo un promotor de la justicia y la equidad en mi propio entorno, o me dejo llevar por la indiferencia o la parcialidad? ¿Qué significa para mí orar por mis líderes, pidiendo que reflejen la justicia de Dios?
Los versículos 12 y 13 son el corazón de la descripción del rey justo: "Porque él librará al pobre que suplica, y al oprimido que no tiene quien lo socorra. Se apiadará del débil y del indigente, y salvará la vida de los pobres." Esta es una clara descripción del corazón de Jesús, el verdadero Rey. Él es quien se compadece, libera y salva a los más vulnerables. Nos invita a una profunda introspección: ¿mi vida refleja esta compasión por el pobre, el oprimido, el débil y el indigente? ¿Soy yo quien "socorre" a quienes no tienen quien los ayude, o me mantengo al margen? Nos desafía a ser "manos y pies" de ese Rey justo en el mundo.
Finalmente, la doxología "¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas! ¡Bendito sea su Nombre glorioso para siempre, y que toda la tierra se llene de su gloria! ¡Amén! ¡Amén!" nos eleva a la alabanza. Nos recuerda que la fuente de toda justicia y salvación es Dios mismo, que "hace maravillas". La visión de "toda la tierra llena de su gloria" es una esperanza universal que se cumple en el reinado de Cristo. Nos interpela: ¿mi vida es una alabanza al Dios que hace maravillas? ¿Deseo que su Nombre glorioso llene toda la tierra, y cómo contribuyo a ello con mi testimonio? Nos desafía a vivir con esa esperanza activa, buscando que la justicia y la compasión de Dios se manifiesten cada vez más plenamente en nuestro mundo.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo este salmo me inspira a buscar la justicia y la equidad en mi vida personal y en mi comunidad?
¿Qué "pobres que suplican" y "oprimidos que no tienen quien los socorra" veo en mi entorno, y cómo puedo "librarlos" o "socorrerlos" al estilo del Rey Justo?
¿Qué significa para mí que el Rey Justo "se apiadará del débil y del indigente", y cómo puedo cultivar esa compasión en mi corazón?
¿Cómo mi vida es una "alabanza al Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas", y cómo doy testimonio de ello?
¿De qué manera puedo contribuir a que "toda la tierra se llene de su gloria" a través de mis acciones y de mi fe?
Oración
¡Dios mío, te pedimos que la justicia de tu Hijo, Jesucristo, nuestro Rey, reine en nuestros corazones! Que Él nos enseñe a gobernar a tu pueblo con equidad y a defender a los pobres y oprimidos. Que se apiade del débil y del indigente, y que salve la vida de los pobres. ¡Bendito seas, Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas! Que tu Nombre glorioso llene toda la tierra para siempre. ¡Amén! ¡Amén!