Salmo 72 (71), 1-4ab. 7-8. 17
"El Rey Justo: Un Reinado de Paz, Justicia y Bendición para Todos"
1 ¡Dios mío, da tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey! 2 Que él gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad. 3 Que las montañas traigan paz al pueblo, y las colinas, justicia. 4ab Que defienda a los humildes del pueblo, que salve a los hijos de los pobres. 7 En sus días florecerá la justicia, y una gran paz hasta que no haya luna. 8 Él dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra. 17 Que su nombre perdure para siempre, que su fama se propague como el sol; que en él sean bendecidas todas las tribus de la tierra, y que todas las naciones lo proclamen feliz.
Contexto
Este salmo es una oración por el rey, pidiendo a Dios que le conceda sabiduría y justicia para gobernar. Tradicionalmente, se interpreta como una oración por el rey davídico, pero sus atributos y la extensión de su reinado ("de mar a mar, hasta los confines de la tierra") lo elevan a una dimensión mesiánica. Describe un rey ideal que defiende a los oprimidos, trae paz y justicia a todo el pueblo, y cuyo reinado será universal y duradero, trayendo bendición a todas las naciones. La figura del rey aquí es un preanuncio de Cristo, el verdadero Rey Justo.
Tema Central
El tema central es la súplica a Dios por un rey justo que gobierne con equidad, defienda a los humildes y pobres, y traiga paz y justicia. Se describe un reinado ideal, de alcance universal y duración eterna, donde florecerá la justicia y una gran paz. La profecía culmina con la bendición para todas las tribus de la tierra a través de este rey, prefigurando el reinado mesiánico de Cristo.
Aplicación a nuestra actualidad
La oración "¡Dios mío, da tu juicio al rey, y tu justicia al hijo del rey! Que él gobierne a tu pueblo con justicia y a tus humildes con equidad" es una aspiración universal para un liderazgo justo y compasivo. En un mundo donde a menudo vemos líderes egoístas, corruptos o que ignoran a los más vulnerables, este salmo nos invita a orar y a trabajar por un liderazgo que refleje los valores de Dios. Nos interpela: ¿estoy yo comprometido con la justicia y la equidad en mi propio ámbito, o soy indiferente a la situación de los "humildes" y los "pobres"?
La descripción del reinado del rey justo: "Que defienda a los humildes del pueblo, que salve a los hijos de los pobres... En sus días florecerá la justicia, y una gran paz hasta que no haya luna. Él dominará de mar a mar...", nos pinta un cuadro de lo que significa el verdadero Reino de Dios. No es un reino de poder militar o riqueza material, sino de defensa de los vulnerables, de justicia social y de una paz duradera. Nos invita a una profunda reflexión: ¿cuáles son los "humildes" y "pobres" que necesitan ser defendidos y salvados en mi entorno? ¿Cómo puedo contribuir a que la justicia florezca y la paz se establezca en mi comunidad y en el mundo?
La promesa de que "Que su nombre perdure para siempre, que su fama se propague como el sol; que en él sean bendecidas todas las tribus de la tierra, y que todas las naciones lo proclamen feliz", nos eleva a la dimensión mesiánica del salmo. Para nosotros, los cristianos, este Rey justo es Jesucristo. Su reinado es eterno, universal y trae bendición a "todas las tribus de la tierra". Nos interpela: ¿reconozco en Jesús al Rey cuya fama debe propagarse como el sol? ¿De qué manera mi vida y mis acciones proclaman la felicidad que se encuentra en su reinado? Nos desafía a ser instrumentos de su bendición y de su justicia para todos los pueblos, viviendo ya hoy los valores de su Reino.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo este salmo me inspira a orar por un liderazgo más justo y equitativo en mi país y en el mundo?
¿Qué "humildes" y "pobres" necesitan ser defendidos y salvados en mi comunidad, y cómo puedo yo actuar en su favor?
¿Qué significa para mí que "en sus días florecerá la justicia, y una gran paz" en el contexto del reinado de Cristo?
¿Cómo puedo contribuir a que la "fama" de Jesús se propague y que "todas las tribus de la tierra" sean bendecidas en Él?
¿De qué manera mi vida refleja la promesa de que el reinado de Jesús "dominará de mar a mar, desde el Río hasta los confines de la tierra"?
Oración
Dios nuestro, te pedimos que tu juicio y tu justicia guíen a los líderes de este mundo. Que defiendan a los humildes y salven a los hijos de los pobres. Que en los días de tu Hijo, Jesucristo, florezca la justicia y una gran paz que no tenga fin. Que su nombre perdure para siempre, y que en él sean bendecidas todas las tribus de la tierra. Amén.