Este pasaje del Evangelio según San Juan nos sitúa en el corazón de la Última Cena. Es un momento de altísima tensión emocional y espiritual: la intimidad de la mesa se ve sacudida por el anuncio de la traición y la inminente partida de Jesús.
Aquí tienes el texto y una síntesis de su profundo significado:
21. Dicho esto, Jesús se conmovió en su espíritu y dio testimonio diciendo: «En verdad, en verdad os digo: uno de vosotros me va a entregar».
22. Los discípulos se miraban unos a otros, perplejos, sin saber de quién hablaba.
23. Uno de sus discípulos, el que Jesús amaba, estaba a la mesa al lado de Jesús.
24. Simón Pedro le hizo señas para que le preguntase de quién hablaba.
25. Él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: «Señor, ¿quién es?».
26. Jesús contestó: «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado». Y untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote.
27. Tras el trozo de pan, entró en él Satanás. Jesús le dijo: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».
28. Ninguno de los comensales entendió a qué venía aquello.
29. Como Judas guardaba la bolsa, algunos pensaban que Jesús le decía: «Compra lo que necesitamos para la fiesta», o que diese algo a los pobres.
30. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche.
31. Cuando hubo salido, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
32. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará.
33. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: "Donde yo voy, vosotros no podéis ir"».
(Omitidos vv. 34-35 sobre el Mandamiento Nuevo)
36. Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde».
37. Pedro replicó: «Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti».
38. Jesús le contestó: «¿Con que darás tu vida por mí? En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces».
El pasaje comienza con Jesús "conmovido en su espíritu". A pesar de estar rodeado de sus amigos más cercanos, se enfrenta a la traición de uno (Judas) y a la futura negación de otro (Pedro). Es el retrato de un líder que asume su destino en una soledad profunda, pero con una confianza absoluta en el plan de Dios.
Judas: Representa la oscuridad voluntaria. Al salir, el texto dice: "Era de noche". No es solo una referencia horaria, sino simbólica; Judas sale de la "Luz del Mundo" hacia la oscuridad del pecado.
Pedro: Representa la fragilidad del entusiasmo humano. Pedro quiere seguir a Jesús "ahora", confiando en sus propias fuerzas. Jesús le advierte que el camino del sacrificio requiere una madurez que Pedro aún no posee.
Para Jesús, el momento en que Judas sale para entregarlo es el comienzo de su "glorificación". En la lógica del Evangelio de Juan, la gloria no es el éxito mundano, sino el acto supremo de amor en la Cruz. La traición es el disparador necesario para el cumplimiento de su misión.
Jesús llama a sus discípulos "hijos míos" (o "hijitos"), una expresión de ternura única en este Evangelio. Les prepara para una ausencia física, marcando el inicio de una nueva forma de relación basada en el Espíritu y no en la presencia corporal.
Conexión con los textos anteriores: > Si unimos este Evangelio con el Salmo 71 y el pasaje de Isaías 49, vemos un arco completo:
Isaías: La vocación del Siervo como luz de las naciones.
Salmo: El refugio en Dios frente a los enemigos.
Juan: El cumplimiento de esa vocación a través del sacrificio, la traición y, finalmente, la victoria del amor sobre la muerte