2 Corintios 5, 20 — 6, 2
"Embajadores de Cristo: El Tiempo del Sí es Ahora"
(20) Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios mismo el que exhorta por medio de nosotros. En nombre de Cristo les pedimos: ¡déjense reconciliar con Dios! (21) A aquel que no conoció el pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que en él llegáramos a ser justicia de Dios. (6, 1) Y como colaboradores de Dios, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. (2) Porque él dice: «En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí». ¡Este es el momento favorable, este es el día de la salvación!
San Pablo escribe a los corintios utilizando un lenguaje diplomático y de urgencia. En el mundo romano, un embajador era la voz oficial del emperador; lo que él decía era como si el soberano lo dijera. Pablo no habla por cuenta propia, sino que es el megáfono de la invitación de Dios.
El pasaje presenta el gran intercambio: Cristo toma nuestra condición de pecado para darnos Su condición de "justicia" (santidad). Pablo cierra con una cita de Isaías para subrayar que la oportunidad de cambiar no es eterna, sino que tiene un nombre: Hoy.
La urgencia de la reconciliación. La fe no es algo que deba posponerse para "cuando tenga tiempo" o "cuando sea viejo". La gracia de Dios es un regalo que corre el riesgo de ser recibido "en vano" si no produce una respuesta inmediata y transformadora en el presente.
Nuestra dignidad como embajadores (5, 20): Si eres cristiano, eres la "cara" de Dios ante el mundo. Tus palabras, tu ética en el trabajo y tu trato a los demás son el mensaje de Cristo. ¿Qué imagen de Dios está recibiendo el mundo a través de mi embajada?
El regalo del intercambio (5, 21): A veces cargamos con culpas pasadas como si tuviéramos que pagarlas nosotros. Pablo nos recuerda que el pago ya se hizo. Aceptar la reconciliación es dejar de intentar "salvarnos" a nosotros mismos y confiar en la justicia que Cristo nos regala.
No desperdiciar la gracia (6, 1): Recibir la gracia "en vano" es escuchar la Palabra, sentir consuelo, pero no cambiar nada en la vida práctica. Es como recibir un cheque millonario y dejarlo guardado en un cajón mientras pasamos hambre. ¿Qué estoy haciendo hoy con la fuerza que Dios me da?
La trampa del "mañana" (6, 2): Solemos decir: "Mañana pediré perdón", "Mañana dejaré este hábito", "Mañana me acercaré a la Iglesia". Pablo rompe esa inercia: ¡Este es el momento! La salvación no es un evento futuro, es una realidad disponible en este preciso segundo.
¿Siento que mi vida reconcilia a las personas con Dios o las aleja?
¿Hay algo que he estado posponiendo en mi vida espiritual esperando un "mejor momento"?
¿He comprendido que Cristo "se hizo pecado" por mí, o sigo intentando ganar el cielo con mis propios méritos?
Señor Jesús, gracias por confiar en nosotros para ser tus embajadores en este mundo. Te pedimos que nos ayudes a no recibir tu gracia en vano. Danos la valentía de reconciliarnos contigo y con nuestros hermanos hoy mismo, sin esperar a mañana. Que este "momento favorable" transforme nuestra vida y nos convierta en signos vivos de tu justicia y tu amor. Amén.