Daniel 3, 57-61
"Alabanza Cósmica: Toda la Creación Invita a Bendecir al Señor"
57 ¡Bendigan al Señor todas las obras del Señor, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 58 ¡Bendigan al Señor, cielos, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 59 ¡Bendigan al Señor, ángeles del Señor, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 60 ¡Bendigan al Señor, todas las aguas de arriba, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 61 ¡Bendigan al Señor, todos los ejércitos del Señor, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos!
Contexto
Este pasaje es una continuación del "Cántico de los Tres Jóvenes en el Horno" (ver Daniel 3, 52-56), un texto deuterocanónico. Después de haber alabado a Dios por sus atributos y su soberanía, los jóvenes, en medio del fuego, invitan ahora a toda la creación, desde los cielos hasta los ejércitos celestiales y las aguas de arriba, a unirse a ellos en una grandiosa doxología. Es una expresión de la profunda convicción de que todo lo creado, visible e invisible, tiene el propósito de alabar y glorificar a su Creador, mostrando una visión cósmica de la adoración.
Tema Central
El tema central es una invitación universal a toda la creación a unirse en la alabanza y glorificación del Señor. Desde los cielos y los ángeles, hasta las aguas y los ejércitos celestiales, todas las "obras del Señor" son convocadas a bendecir, alabar y glorificar a Dios por los siglos, reflejando su majestuosidad y soberanía sobre todo lo creado.
Aplicación a nuestra actualidad
En un mundo que a menudo se centra en el ser humano y sus logros, este pasaje del Cántico de Daniel nos invita a una perspectiva mucho más amplia y humilde: la de la alabanza cósmica. Nos recuerda que no somos los únicos llamados a alabar a Dios; toda la creación lo hace. "¡Bendigan al Señor todas las obras del Señor, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos!" es una poderosa llamada a reconocer que la creación entera es un himno a su Creador.
Esta invitación a que los "cielos", los "ángeles", las "aguas de arriba" y los "ejércitos del Señor" bendigan y glorifiquen a Dios, nos abre los ojos a una dimensión de la adoración que va más allá de nuestras palabras y nuestros ritos. Nos anima a ver la belleza de la naturaleza, la inmensidad del cosmos, la maravilla de la vida como un constante acto de alabanza divina. Esto puede transformar nuestra manera de relacionarnos con el mundo: cada atardecer, cada lluvia, cada estrella, cada ser vivo se convierte en una voz que nos invita a unirnos a ese coro universal de alabanza.
Nos desafía a preguntarnos: ¿Soy consciente de esta "alabanza cósmica"? ¿Me uno a ella? ¿Mi vida personal, mis acciones, mis palabras, son un reflejo de esa alabanza? Este texto nos llama a integrar nuestra fe en la totalidad de nuestra existencia, a ver la presencia de Dios en todas sus obras y a responder con gratitud y asombro. Es una invitación a una espiritualidad que abarca no solo lo humano, sino todo lo creado, reconociendo que todo ha sido hecho por Él y para Él, y todo está llamado a glorificarlo.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo puedo reconocer y unirme a la "alabanza cósmica" de la creación en mi vida diaria?
¿De qué manera puedo ver las "obras del Señor" a mi alrededor (la naturaleza, las personas, los acontecimientos) como una invitación a bendecir y glorificar a Dios?
¿Qué significa para mí que los "cielos" y los "ángeles" alaben a Dios, y cómo esto eleva mi propia oración y adoración?
¿Cómo puedo hacer que mi propia vida sea un himno de alabanza y glorificación al Señor, en mis pensamientos, palabras y acciones?
¿Qué impacto tiene en mi relación con la creación (ecología) el saber que "todas las obras del Señor" están llamadas a alabarlo?
Oración
Señor, Dios Creador de todo, te bendecimos y glorificamos por los siglos. Te damos gracias por todas tus obras, que nos invitan a la alabanza. Que nuestros ojos se abran para ver la grandeza de tu amor en el cielo, en la tierra y en cada criatura. Concédenos la gracia de unir nuestra voz al coro cósmico de alabanza, y que nuestra vida sea un constante "Amén" a tu soberanía y tu gloria. Amén.