Daniel 3, 62-67
"Invitación Universal a la Alabanza: Elementos de la Creación y el Ser Humano"
62 ¡Bendigan al Señor, noches y días, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 63 ¡Bendigan al Señor, luz y tinieblas, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 64 ¡Bendigan al Señor, hielos y fríos, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 65 ¡Bendigan al Señor, escarchas y nieves, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 66 ¡Bendigan al Señor, rayos y nubes, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 67 ¡Bendiga al Señor la tierra, alábelo y glorifíquelo por los siglos!
Contexto
Este pasaje es una continuación del grandioso "Cántico de los Tres Jóvenes en el Horno" (ver Daniel 3, 52-61), un texto deuterocanónico. Los jóvenes, que siguen alabando a Dios desde el horno ardiente, extienden ahora su invitación a la alabanza a los fenómenos atmosféricos, las estaciones, la luz y la oscuridad, y finalmente a la tierra misma. Es una forma poética de afirmar que no hay aspecto de la creación que no esté llamado a glorificar a su Hacedor, mostrando la magnitud de la soberanía divina sobre todo lo creado, en sus ciclos y fenómenos más diversos.
Tema Central
El tema central es una invitación universal a la alabanza y glorificación del Señor, que abarca los fenómenos atmosféricos (noches, días, luz, tinieblas, hielos, fríos, escarchas, nieves, rayos, nubes) y la tierra misma. Todo lo creado es convocado a bendecir, alabar y glorificar a Dios por los siglos, reconociendo su poder y su presencia en cada aspecto del cosmos.
Aplicación a nuestra actualidad
En un mundo donde a menudo nos quejamos del clima, nos apresuramos en el día y nos quejamos de la oscuridad, este pasaje nos ofrece una perspectiva radicalmente diferente. Nos invita a ver cada aspecto de la creación, incluso aquellos que nos parecen incómodos o banales, como una oportunidad para la alabanza. "¡Bendigan al Señor, noches y días!", "¡Bendigan al Señor, hielos y fríos!", "¡Bendigan al Señor, escarchas y nieves!" son llamadas a una gratitud y una admiración que trascienden nuestras preferencias personales.
Esto nos interpela a cultivar una conciencia más profunda de la presencia de Dios en los ciclos naturales y en los fenómenos del tiempo. En lugar de ver el frío o la oscuridad como meros inconvenientes, este texto nos invita a reconocer en ellos la mano del Creador que sostiene y renueva todo. Es una invitación a una espiritualidad "ecológica", a una contemplación de la naturaleza que nos lleva a Dios. Nos desafía a salir de nuestro antropocentrismo y a reconocer que no solo los seres humanos, sino también la luz y las tinieblas, los rayos y las nubes, y la tierra misma, tienen una voz en el gran coro de la creación que alaba a Dios.
Nos llama a integrar nuestra fe en la totalidad de nuestra experiencia, a encontrar a Dios en lo ordinario y en lo extraordinario, en la rutina diaria y en los fenómenos más impresionantes. Es una invitación a vivir con asombro y gratitud, transformando cada día, cada estación, cada momento en una oportunidad para "alabar y glorificarlo por los siglos".
Preguntas para la reflexión
¿Cómo puedo bendecir a Dios en las "noches y días", la "luz y tinieblas", los "hielos y fríos" de mi vida diaria?
¿De qué manera esta invitación a la alabanza cósmica me ayuda a ver la naturaleza con nuevos ojos, reconociendo en ella la mano del Creador?
¿Qué significa para mí que la "tierra" misma bendiga al Señor, y cómo esto influye en mi cuidado del medio ambiente?
¿Cómo puedo transformar mis quejas sobre el clima o las circunstancias en oportunidades para la alabanza a Dios?
¿Qué aspectos de la creación me gustaría invitar personalmente a "alabar y glorificar al Señor por los siglos"?
Oración
Señor, Dios Creador de todo, te bendecimos por las noches y los días, por la luz y las tinieblas, por los hielos y los fríos, por las escarchas y las nieves, por los rayos y las nubes. Te alabamos y glorificamos por los siglos, porque tu presencia se manifiesta en cada rincón de la creación. Que la tierra entera te bendiga, y que nosotros, tus hijos, nos unamos a ese coro cósmico de alabanza. Amén.