Daniel 3, 68-74
"Invitación Universal a la Alabanza: La Creación Animada y la Humanidad"
68 ¡Bendigan al Señor, montes y colinas, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 69 ¡Bendigan al Señor, todas las plantas de la tierra, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 70 ¡Bendigan al Señor, fuentes, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 71 ¡Bendigan al Señor, mares y ríos, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 72 ¡Bendigan al Señor, cetáceos y todo cuanto se mueve en las aguas, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 73 ¡Bendigan al Señor, todas las aves del cielo, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos! 74 ¡Bendigan al Señor, todas las fieras y ganados, alábenlo y glorifíquenlo por los siglos!
Contexto
Este pasaje es una continuación del "Cántico de los Tres Jóvenes en el Horno" (ver Daniel 3, 52-67), un texto deuterocanónico. Los jóvenes, que siguen alabando a Dios en medio del fuego, extienden ahora su invitación a la alabanza a los elementos más palpables de la naturaleza y a la vida animal: las montañas, las colinas, las plantas, las fuentes, los mares, los ríos, la vida marina, las aves y los animales terrestres. Es una magnífica expresión de la convicción de que toda la creación, en su diversidad y vitalidad, es un testimonio y una alabanza a su Creador, invitando al ser humano a unirse a este coro universal.
Tema Central
El tema central es una invitación universal a la alabanza y glorificación del Señor, que abarca los elementos de la tierra (montes, colinas, plantas, fuentes, mares, ríos) y toda la vida animal (cetáceos, criaturas marinas, aves, fieras y ganados). Todo lo creado, en su vitalidad y diversidad, es convocado a bendecir, alabar y glorificar a Dios por los siglos, reconociendo su providencia y su gloria en cada ser vivo y en cada rincón del planeta.
Aplicación a nuestra actualidad
En un mundo donde a menudo nos desconectamos de la naturaleza, la explotamos o simplemente la ignoramos, este pasaje del Cántico de Daniel nos ofrece una invitación a una profunda reverencia y conexión. Nos recuerda que "montes y colinas", "plantas de la tierra", "fuentes", "mares y ríos", y "todas las fieras y ganados" no son solo recursos o paisajes, sino "obras del Señor" llamadas a bendecirlo, alabarlo y glorificarlo. Esto nos interpela a mirar la creación con nuevos ojos, con asombro y gratitud.
La imagen de toda la vida animal y vegetal unida en la alabanza a Dios nos desafía a reevaluar nuestra relación con el medio ambiente. En lugar de ser solo dominadores, somos invitados a ser parte de este coro cósmico. Esto nos llama a una mayor responsabilidad ecológica, a cuidar la creación no solo por su valor intrínseco o por nuestro propio beneficio, sino porque es una expresión de Dios y está destinada a darle gloria. Cada criatura, cada planta, cada paisaje es un recordatorio de la majestuosidad de Dios y una invitación a unirnos a su alabanza.
Nos invita a una espiritualidad que se abre a la presencia de Dios en todo lo creado. A salir de nuestras preocupaciones humanas y a sintonizarnos con el pulso de la creación. Al contemplar la belleza de un árbol, la fuerza de una montaña, la vida en el mar o el canto de un pájaro, somos llamados a decir: "¡Bendigan al Señor!". Es una invitación a una vida de asombro, gratitud y responsabilidad hacia la casa común, reconociendo que todo ha sido creado por Él y para Él, y todo está llamado a glorificarlo "por los siglos".
Preguntas para la reflexión
¿Cómo puedo bendecir a Dios a través de la contemplación y el cuidado de los "montes y colinas", las "plantas de la tierra" y las "fuentes" que me rodean?
¿De qué manera puedo reconocer la voz de alabanza a Dios en los "mares y ríos", en los "cetáceos" y en "todas las aves del cielo"?
¿Cómo esta invitación a la alabanza cósmica me motiva a una mayor responsabilidad y acción en el cuidado de la creación (ecología)?
¿Qué significa para mí que "todas las fieras y ganados" alaben al Señor, y cómo esto influye en mi respeto por la vida animal?
¿Cómo puedo integrar esta visión de la alabanza universal en mi oración personal y en mi forma de vivir cada día?
Oración
Señor, Dios Creador de la vida, te bendecimos y glorificamos por los siglos. Te damos gracias por los montes y colinas, por las plantas y las fuentes, por los mares y los ríos, y por toda criatura que habita en ellos. Que toda tu creación te alabe y te dé gloria. Concédenos la gracia de unirnos a este coro universal, viviendo con asombro, gratitud y responsabilidad hacia la casa común, reconociendo tu presencia en cada ser vivo y en cada rincón de este hermoso planeta. Amén.