Salmo 68(67), 4-7, 10-11
"Alégrense ante Dios: Padre de Huérfanos y Proveedor de los Pobres"
“4 Pero los justos se alegrarán y se regocijarán delante de Dios, y saltarán de contentos. 5 ¡Canten a Dios, entonen un himno a su Nombre! ¡Preparen el camino al que cabalga sobre las nubes! Su Nombre es «el Señor». ¡Salten de gozo delante de él! 6 Él es padre de los huérfanos y defensor de las viudas, el Dios que habita en su Templo santo. 7 El Dios que da un hogar a los abandonados y conduce a los cautivos a la prosperidad... 10 Tú derramaste una lluvia generosa, Señor: tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste; 11 tu familia habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para el pobre.”
Contexto
El Salmo 68 es un himno poderoso y antiguo que celebra a Dios como un guerrero triunfante y un rey soberano que guía y protege a su pueblo. Comienza con una imagen de la manifestación de Dios que dispersa a sus enemigos. Inmediatamente después, como vemos en estos versículos, se describe la reacción de los justos: una alegría desbordante. El salmo entonces profundiza en el carácter de este Dios majestuoso, revelando que su poder se manifiesta sobre todo en su cuidado compasivo por los más vulnerables de la sociedad.
Tema Central
El tema central es una invitación a la alegría y a la alabanza exultante, fundamentada en el carácter de Dios, quien es a la vez el Señor trascendente ("que cabalga sobre las nubes") y el protector inmanente y compasivo de los más desamparados ("padre de los huérfanos", "defensor de las viudas", proveedor para "el pobre"). Su poder se manifiesta en la justicia social y en la provisión generosa para su pueblo necesitado.
Aplicación a nuestra actualidad
Este salmo nos presenta un retrato de Dios que debe modelar nuestra fe, nuestra alabanza y nuestro compromiso social:
La Alegría como Respuesta a la Justicia de Dios: "Los justos se alegrarán y se regocijarán... y saltarán de contentos". La alegría del creyente no es solo por una salvación individual, sino también por la manifestación de la justicia de Dios en el mundo. Nos invita a encontrar nuestro gozo en el hecho de que servimos a un Dios que defiende a los débiles.
Alabanza Expresiva y Gozosa: "¡Canten a Dios, entonen un himno... ¡Salten de gozo delante de él!". La alabanza que se describe es vibrante, corporal, llena de júbilo. Nos libera de una religiosidad tímida o puramente intelectual y nos llama a expresar nuestra alegría en Dios con todo nuestro ser.
El Corazón de Dios: Defensor de los Vulnerables: "Él es padre de los huérfanos y defensor de las viudas... da un hogar a los abandonados y conduce a los cautivos a la prosperidad". Esta es una de las revelaciones más importantes de la Biblia sobre el carácter de Dios. Su santidad no lo aísla, sino que lo inclina hacia los que la sociedad margina y olvida. Para nosotros, esto implica que no podemos pretender amar a este Dios si no compartimos su preocupación y su compromiso con los "huérfanos y viudas" de nuestro tiempo.
La Providencia que Prepara para el Pobre: "Tu familia habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para el pobre". Dios no solo da las sobras a los pobres; prepara lo mejor para ellos. Su bondad tiene una opción preferencial por los necesitados. Esto desafía nuestra mentalidad de caridad como un dar lo superfluo, y nos llama a una justicia que busca activamente el bienestar y la dignidad de los pobres.
La "Lluvia Generosa" de la Gracia: "Tú derramaste una lluvia generosa, Señor: tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste". La "lluvia" es símbolo de la gracia de Dios que cae sobre nosotros, especialmente cuando estamos "exhaustos", secos, sin fuerzas. Es una promesa de que, en nuestros desiertos espirituales o materiales, Dios puede derramar su bendición para reconfortarnos y hacernos florecer de nuevo.
Este pasmo es una poderosa llamada a conocer y a imitar el corazón de Dios. Nos invita a una alegría que nace de la justicia, a una alabanza que celebra su compasión por los débiles, y a una vida que se compromete a ser instrumento de su providencia para los más necesitados de nuestro mundo.
Preguntas para la reflexión
¿Mi alegría en la fe está conectada con la justicia de Dios y su cuidado por los pobres, o es una alegría más individualista?
¿Cómo puedo yo hoy "preparar el camino" para el Señor y "saltar de gozo" en mi alabanza, haciéndola más viva y expresiva?
¿Quiénes son los "huérfanos, viudas, abandonados y cautivos" en mi entorno a quienes Dios me llama a defender y a cuidar?
¿De qué manera puedo yo participar en la obra de Dios de "preparar una tierra para el pobre", ya sea a través de mi trabajo, mi voluntariado o mi forma de usar mis recursos?
¿En qué áreas de mi vida, donde me siento "exhausto/a", necesito pedir a Dios que derrame su "lluvia generosa" para reconfortarme y darme nueva vida?
Oración
Señor, nuestro Dios, Padre de los huérfanos y Defensor de las viudas, te cantamos y te alabamos. Que nos alegremos y saltemos de gozo delante de Ti, reconociendo tu justicia y tu poder. Derrama tu lluvia generosa sobre nosotros cuando estemos exhaustos, y enséñanos a compartir tu bondad, especialmente con los pobres y abandonados. Que, al imitar tu compasión, preparemos el camino para tu venida y seamos verdaderos testigos de tu Nombre. Amén.